cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
Cobre amarillo, su carne
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
-Soledad, ¿Por quién Preguntas?
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte, dime,
¿a ti qué se te importa?

mi alegría y mi persona.
-Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
-No me recuerdes el mar que la pena negra brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
-¡Soledad, qué pena tienes!
¡qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
-¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.
Por abajo canta el rio:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza
Con flores de calabaza
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!
Federico García Lorca
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!
Federico García Lorca
En esta composición se nos relata las consecuencias que sufre la gitana Soledad Montoya tras una espera trágica durante toda la noche. Estas consecuencias se pueden reducir en una sola: la Pena (con mayúscula). Esta Pena que siente la protagonista es el dolor de los gitanos. Según el propio Lorca: «En el Romancero Gitano hay un solo personaje, que es la Pena, que se filtra por el tuétano de los huesos». Pero al mismo tiempo, Soledad Montoya es una alegoría de la Pena: «La mujer en el cante jondo se llama Pena (...). En las coplas la Pena se hace carne, toma forma humana y se acusa con una línea definida. Es una muchacha morena que quiere y no quiere porque puede querer»
14 comentarios:
¡Qué buen acompañamiento el de Paco de Lucía para este poema de Lorca!
Una pena muy honda.
Besos, Julia
Flamenquito del bueno.
Besos Myriam
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
-Soledad, lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.
Una entrada muy elegante y un poema de nivel, con sabor a soleá y a Camborios.
Me gustaría saber que joyas podía haber escrito si no lo llegan a matar los fachas.
La explicación es muy útil porque a veces, aunque no estés muy despistado, es fácil perder el hilo.
Un abrazo.
Que lindas expresiones del fondo del alma, tan reales que llegan a doler, un abrazo desde mi austral provincia, Chile,
Steppen, todo lo bueno se marcha o nos lo quitan, eso si es un pena.
Gracias un abrazo
Gracias Carmen, es un honor tenerte en mi umilde morada.
Besos
Ummmm una historia real y estremecida...
que al son de esta música y de este bello poema...
queda para siempre... en nuestra memoria..
Besos
Has elegido una combinación perfecta amiga Lorca y Paco de Lucía Canela fina
Un besote
Jejejej Carmen lo siento la h no funcionaba y no me di cuenta hasta ahora.
Increible la profundidad del flamenco, tiene mucho sentimiento
Besotes y gracias por la visita
Altair era para ti
Me encanta el Maestro Paco de Lucia
Por mis venas corre sangre Andaluza
Un beso 40Añera y gracias
españa
arte por todos lados
Hola Joaquin, estas en tu casa, un saludo
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